La migración a software libre es para muchos una alternativa al poder monopólico, comercial y tecnológico, de las grandes transnacionales
Mucho está dando de qué hablar en Cuba el tema de la «migración al software libre», pues lo que hace muy poco en el mundo no era más que un movimiento por los suburbios de la tecnología, ahora ha triunfado como una realidad tecnológica de impresionante crecimiento.
Para muchos es un fenómeno nuevo, del cual se conoce poco y no se divulga lo suficiente. Sin embargo, sus bases no son más que el necesario repaso de lo que olvidamos en los orígenes de la informática.
Desde la década de los 50 del siglo XX, cuando fue utilizado por primera vez el término «software» por Jonh W. Tukey, y durante las dos décadas posteriores, los programas existían como una utilidad y comercialmente no pasaban de ser el componente necesario para que funcionaran las computadoras.
Al vislumbrarse en la joven informática —por los años 80— un próspero negocio, se asentó el término de «licencia» para el software, como una protección por y para las empresas y los empresarios.
Esta realidad hizo que prácticamente se prohibiera la colaboración entre profesionales y floreciera el interés comercial. Es en medio de esta realidad que arranca el actual movimiento revolucionario de las «tecnologías libres o abiertas», para referirnos tanto al software libre, de fuentes abiertas, o los estándares abiertos.
Gnu/ Linux: Antílope y pingüino
La transferencia hacia tecnologías libres es más estratégica que tecnológica, aunque sin el conocimiento profundo de sus principios, fuerzas, debilidades y amenazas no se logra una visión completa del Movimiento.
Del Movimiento a las tecnologías libres, el proyecto de mayor alcance es la Fundación de Software Libre (FSF en inglés), la que nace en 1985 para dar soporte legal y financiero al proyecto GNU, y hoy dedica todas sus fuerzas a promover los derechos de los usuarios finales, basados en cuatro libertades imprescindibles: usar, estudiar, copiar y modificar los programas de computadora.
Hoy la FSF es vista como el proyecto que mundialmente guía el mayor accionar relacionado con la libertad en la tecnología; ya que no atiende un solo proyecto, sino miles, haciendo de todos un sistema coherente.
Entre todos tiene especial significación el proyecto GNU, nombre que viene de un acrónimo recursivo para He is not Unit, aunque también GNU es el término inglés que traduce «ñu», antílope africano símbolo natural de libertad (actual logotipo del movimiento).
GNU fue anunciado públicamente por primera vez en 1983 por Richard Matthew Stallman, en aquel momento científico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), con el propósito de desarrollar un sistema operativo compatible con Unix que fuera de libre distribución.
La idea ganó muchos adeptos, y en pocos años GNU logró incorporar prácticamente todas las herramientas y el código necesario para convertirse en un sistema operativo, con excepción del núcleo (kernel en inglés).
El núcleo es parte imprescindible de todo sistema operativo, ya que en este se coordina el funcionamiento de todo el sistema y el uso eficiente de los recursos de hardware. La falta de un núcleo limitaba al naciente sistema operativo GNU, pero mientras esperaba las herramientas, GNU se iba desarrollando y ganando seguidores.
En 1991 el finlandés Linus Benedict Torvald comenzó a desarrollar un núcleo inspirado en Minix (sistema desarrollado para la enseñanza en 1987). En poco tiempo estuvo disponible una primera versión funcional del núcleo —hacia 1992— al que denominó Linux.
Entonces la unión fue inminente. GNU po-seía las herramientas de un sistema operativo y Linus tenía un núcleo que ofrecer. De este feliz maridaje evolucionó toda la variedad de sistemas operativos GNU/Linux, como Stallman reclama que se les nombre.